Entrada compartida per A. CULTURAL POLICIES MOTORISTES TERRASSA

La BMW F800GT cubre un hueco importante del mercado. Casi todas las ruteras son pesos pesados, y apenas hay motos cerca de los 100 CV con aspiración rutera. La BMW F800GT va a ser la moto perfecta para muchos moteros. Prueba de la BMW F800GT.
Si hay un segmento que a mi modo de ver ha estado mucho tiempo desatendido, es el de las sport-turismo. Lla oferta era bastante escasa, mientras crecía el de las motos de media cilindrada en formatos naked o semi carenadas y el de las trail, encontrar una moto que te permitiera hacerte un Madrid-Jerez disfrutando de las pocas curvas que hay en el camino y sin dejarte el cuello o empaparte en el camino, era casi tarea imposible si no apuntabas a la oferta de las turismo. Por eso hacía falta una moto como la BMW F800GT. He de comentar que mi compañero Andrea Enzo (Óscar González Soria) estuvo hace unas semanas en la presentación a la prensa de la BMW F800 GT y, por vez primera, coincidimos al cien por cien en nuestras apreciaciones sobre una moto.
No es por tirarme flores, pero dudo mucho que haya algún otro periodista o probador de motos en este país que haya hecho tantos kilómetros como yo con la gama F800 de BMW. Es una moto que conozco muy bien y en profundidad, ya que he probado prácticamente toda su gama y todas sus versiones y he realizado muchos miles de kilómetros a su lomo en las rutas que hacemos habitualmente en Portalmotos.com (Compromiso adquirido con la marca ya que estamos sorteando precisamente una). Digo esto para dejar claro un punto muy importante que es el que más me ha sorprendido de la nueva BMW F 800GT: En las pruebas anteriores podéis leer que este modelo de moto y todas sus versiones, siempre la he recomendado para gente que se inicia, para las chicas por aquello de su altura, manejabilidad y docilidad en la conducción.

Pero esto… ha cambiado. Ahora mismo no me atrevo yo a recomendar esta F800GT al personal que se inicia en esto de las motos “serias”. El motor siempre ha sido el punto que más he criticado, y ahora se ha incrementado en solo 5 CV, esto parece “moco de pavo”, pero os aseguro que no es así. No sé qué tipo de varita mágica ha tocado al motor bicilíndrico fabricado por el austríaco Rotax, pues esta casa nunca ha destacado por fabricar motores “bestiales” que desprendan su potencia como caballos desbocados, pero si es sinónimo de durabilidad y resistencia y así lo demuestra la incombustible BMS F 650 que, sin ninguna duda, ha sido y sigue siendo la moto estrella de BMW (ahora comparte ese honor con la R1200 GS).

Este motor, que antes siempre me había defraudado un poco, es la primera vez que me satisface, ahora empuja con vigor, especialmente en la zona de medios, sube de vueltas con alegría y te permite seguir ritmos de motos deportivas si son tus compañeros de viaje. El bicilíndrico ha dejado atrás las medias tintas y su bramido ahora va acorde a sus prestaciones reales. Enhorabuena a BMW porque realmente la moto lo necesitaba, bajo mi punto de vista.

En sus inicios (me refiero a las BMW F800 S y ST) hubo alguna queja por detalles que ya han sido afinados y superados, siempre pasa esto con las novedades (aún recuerdo las chapuzas que llevaba la Kawasaki Z750 en algunas partes fundamentales de la moto, y sin embargo consiguió ser líder de ventas) y afortunadamente ya es una moto fiable y apuesta segura.

La BMW F800GT es una moto en la que lo era bueno se mantiene, me refiero a su centro de gravedad bajo gracias a que el depósito de combustible va debajo del asiento, todo un acierto que permite mover sus 250 kilos sin pesadez. La frenada encargada como casi todo en BMW a Brembo saca sobresaliente en el tren delantero, aunque su tacto trasero no me ha dejado del todo satisfecho. El consumo es ridículo y la autonomía se lleva el primer premio porque no recuerdo moto de su estilo que aguante tanto y tanto… y tantoooooooooo. Su consumo es muy difícil que supere los 5 litros cada cien kilómetros. Si ruedas a ritmos legales y sin acelerones te vas a quedar con la boca abierta… Además de que su autonomía supera los 300 kms. con creces.

Se han retocado algunas otras cosas, aparte del vistoso carenado que ahora cubre la moto y le da ese aspecto de moto de gran turismo, el cual por cierto cubre bastante bien, especialmente las piernas y pies. La cúpula es más alta y ancha, a mi modo de ver mejorable si se pudiese regular, porque ahora mismo los hombros reciben bastante aire y para cubrirte por completo debes agacharte. El basculante es más largo en 5 cms. y el manillar sube, las estriberas se han modificado en su ubicación, todo esto orientado a mejorar su faceta touring.

En el precio de serie (10.050 euros) se incluye el que puedas comprarla limitada a 35Kw o escoger el asiento más bajo.

Todos los accesorios a los que la marca nos tiene acostumbrados hay que pagarlos, en lo personal recomendaría poner el sistema ESA (320 euros) que regula la suspensión de forma automática y a cualquier velocidad (Aparte puedes afinarla de forma manual) y los puños calefactables (217 euros). El ordenador de a bordo es muy completo (Por no decir que los ordenadores de BMW son los que más información entregan).

La transmisión secundaria está en manos de una correa dentada que es una gozada, cada vez me gusta más este sistema, no tiene el engorro de la cadena y la puñetera grasa que pone todo perdido ni los costes del cardan, peor si sufres una avería. Es un sistema económico, fiable y muy cómodo para los usuarios.

En ruta

Nos hemos ‘empujado’ más de 700 kms. Prácticamente, de un tirón, en la ruta “Ande el chinato”, nos hemos hinchado de curvas y he podido probar a fondo la BMW F800GT. La postura es en lo primero que me fijé y sigue manteniendo ese toque racing, el cuerpo echado hacia adelante, manillares altos, estribos adelantados y unas piñas con todo a mano. El ordenador es muy visual y muy fácil de gestionar desde la piña izquierda con un solo pulsador.

El ruido del motor brama como un tractor, no es un ruido que me apasione, las marchas son silenciosas y engranan perfectas, incluso en reducciones bruscas. Ya por carreteras reviradas es de agradable conducción, el motor empuja muy bien, el chasis responde con fiabilidad (es el mismo de la versión más racing, la F800R) y su bajo centro de gravedad hacen fácil la tarea de enlazar curva tras curva. El motor es vigoroso desde abajo, pero es en la zona media (entre 4.000 y 8.000) donde es más divertido. Arriba se estira bien y yo no me he arriesgado a buscar el límite porque sospecho que está a velocidades muy por encima de lo legal.

El control de tracción se puede desactivar si lo deseas, aunque no encuentro mucho sentido a quitarlo, y el amortiguador de dirección es de lo mejorcito que he visto, que uno ha visto mucha porquería firmado por primera marca y que no servía para nada. En parado apenas se hace notar y en marcha y a ritmos rápidos la dirección tiene muy buen aplomo sin importar el estado del firme.

El pasajero no está descuidado. Algo tan importante y en lo que casi todas las marcas fallan es el asiento, y aquí está fenomenal. Los estribos son bajos y están adelantados, lo que hacen que su postura no sea la habitual de tortura. Realmente no está a la altura de las grandes turismo del mercado ni es este su nicho de mercado. La GT está orientada a los que no quieren gastarse mucho dinero, usan la moto a diario y tratan de combinar viajes largos, salidas de fines de semana y uso diario de la moto.

BMW F800GT – La mejor rutera media